ROMANCE SU MEJOR NEGOCIO
Empresarios casados
Un hombre y una mujer se conocen, se enamoran, deciden convivir y formar una familia. Es la evolución natural de una pareja, un vínculo fundado en los sentimientos amorosos. Pero cuando los miembros de un matrimonio comparten un negocio, ¿se convierten automáticamente en buenos socios comerciales? La gran ventaja es la confianza en el gobierno y crédito económico. Pero armonizar la vida familiar con el éxito de una empresa no es tarea sencilla aunque las parejas que lo logran obtienen múltiples beneficios en su vida. ¿El primer paso? “Aprender a separar los temas domésticos de los laborales. Es decir, no llevar los problemas del matrimonio a la empresa ni la empresa a la casa”, señala Estela Pereyra Baker, Licenciada en psicología laboral.
Un testimonio
Gabriel Bua y Sandra Segovia son los propietarios de Incofestands, una empresa argentina de instalaciones comerciales y feriales que fundaron en el 2003 y hoy cuenta con veinticinco empleados. Tienen diecisiete años de casados y dos hijos varones de doce y once años. Gabriel tenía un socio con el que hacía doce años trabajaba en la construcción de stands. Cuando esa sociedad se disolvió, el matrimonio tomó la decisión de crecer e instalarse con fuerza en el mercado. “Hay que estar atentos a los problemas y buscar la forma de limitar: hasta acá la casa, la familia y hasta acá el negocio. Lo más importante es organizarse, capacitar al personal para poder delegar y cumplir los roles fuera del trabajo”, reflexiona Sandra.
